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Los duendes de Mexticacán: la leyenda de los pequeños seres que salían de una plaza de toros

La historia cuenta que pequeños seres salían de un antiguo caño y recorrían las graderías y casas cercanas. Esta es la leyenda.

En Mexticacán, Jalisco, existe una antigua leyenda sobre pequeños seres que, según los relatos de habitantes, aparecían en una plaza de toros.

De acuerdo con José Francisco Sandoval, en el libro Historias, crónicas y leyendas de los Altos de Jalisco, la plaza tenía un antiguo caño para el desagüe de lluvia, de aproximadamente un metro de alto y ancho, que parecía una cueva.

Según la tradición, de ese lugar salían unos pequeños hombrecillos de alrededor de 30 centímetros que jugaban en las graderías y entraban a viviendas de la zona.

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¿Cómo eran los duendes de Mexticacán?

Los relatos los describían con ropa de colores, pantalones ajustados, zapatos puntiagudos, orejas grandes, nariz prominente y ojos pequeños.

La historia asegura que no hablaban y que algunas personas incluso les dejaban comida. Se trata de una leyenda de tradición oral, sin evidencia que confirme la existencia de estos seres.

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