En la cima de su carrera tras Duro de Matar, Bruce Willis tomó una decisión que dejó a la industria sin palabras: renunció al 99% de su salario habitual. Mientras el actor solía cobrar 15 millones de dólares por proyecto, aceptó recibir apenas 1,400 dólares semanales (el mínimo del sindicato) para filmar Ni un pelo de tonto.
¿El motivo? Su deseo irrenunciable de trabajar junto a la leyenda Paul Newman. Cuando el director Robert Benton le advirtió que no había presupuesto, Willis respondió con un contundente: “No te preocupes por el dinero”.
Años después, el actor confesó en entrevista que trabajar codo a codo con Newman fue una de las experiencias más gratificantes de su vida, demostrando que para los grandes, el arte y la admiración están muy por encima de los cheques de seis ceros.
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