Para evitar que los tomates se echen a perder demasiado rápido, es muy importante revisar qué tan maduros están.
Si todavía se encuentran firmes y les falta madurar, se pueden dejar a temperatura ambiente, en un lugar fresco y lejos de la luz directa del sol.
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En cambio, cuando ya están maduros, lo ideal es guardarlos en el refrigerador para retrasar su deterioro. Asimismo, se deben retirar los tomates que estén golpeados o dañados, ya que estos pueden acelerar el deterioro de los demás.
Con la aplicación de estos sencillos cuidados, es posible aprovechar los tomates durante más tiempo y reducir el desperdicio de comida.