Retirar la piel de las almendras puede convertirse en una tarea tardada cuando se necesita preparar una receta y no se cuenta con este fruto seco ya pelado. Sin embargo, existe un método sencillo que permite hacerlo en casa sin utilizar cuchillos ni tener que raspar cada pieza.
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El procedimiento consiste en utilizar agua hirviendo para aflojar la cáscara delgada que recubre las almendras. Para comenzar, coloca la cantidad que necesites en un recipiente resistente al calor y cúbrelas con agua recién hervida durante aproximadamente un minuto.
Después de ese tiempo, escurre el agua caliente y pásalas por agua fría para detener el proceso y evitar quemaduras al manipularlas. Una vez que hayan alcanzado una temperatura adecuada, estarán listas para retirarles la piel.
El paso para retirar la piel de las almendras
Cuando las almendras estén frías, toma cada una entre los dedos y presiónala suavemente. La piel comenzará a desprenderse con facilidad, por lo que no será necesario recurrir a un cuchillo.
En caso de que algunas conserven partes de la cubierta adheridas, puedes repetir brevemente el procedimiento con agua caliente hasta conseguir el resultado deseado.
Finalmente, coloca las almendras sobre una toalla limpia y sécalas muy bien antes de utilizarlas. Este paso es importante para retirar la humedad y dejarlas listas para su preparación.














