El hogar debería ser un refugio de paz, pero a veces la pesadez ambiental y el estancamiento revelan que hay malas energías. Según expertos en Feng Shui y manejo energético, existen hábitos diarios que actúan como imanes para las vibraciones negativas, bloqueando la abundancia.
El primer gran error es acumular objetos rotos, desportillados o que ya no utilizas; conservar cosas dañadas frena el flujo del presente y retiene el pasado. Asimismo, mantener las esquinas oscuras, las ventanas cerradas o permitir el desorden crónico impide que la energía vital se renueve. Finalmente, colocar espejos frente a la cama o justo en la entrada principal puede rebotar la energía positiva expulsándola de la casa.
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