Dormir de forma casi inmediata no siempre es una señal de un descanso saludable. Especialistas en medicina del sueño explican que una persona suele tardar entre 15 y 20 minutos en conciliar el sueño de manera normal. Cuando alguien se queda dormido en menos de cinco minutos de forma frecuente, podría estar acumulando un importante cansancio o una deuda de sueño, una condición asociada con noches de descanso insuficiente o de mala calidad.
Por otro lado, si el proceso para dormir supera los 20 minutos, también puede reflejar un problema. Factores como el estrés, la ansiedad o un estado de hiperalerta pueden dificultar que el organismo entre en una fase de descanso adecuada, afectando la recuperación física y mental. Mantener horarios regulares para dormir, reducir la exposición a pantallas antes de acostarse y procurar un ambiente tranquilo son medidas que favorecen una mejor higiene del sueño y un descanso más reparador.