Tomar una taza de café por la tarde parece inofensivo, pero sus efectos pueden durar mucho más de lo que muchas personas creen.
Especialistas explican que el cuerpo tarda entre cuatro y seis horas en eliminar apenas la mitad de la cafeína consumida. En algunos casos, pueden pasar hasta diez horas para que desaparezca completamente del organismo.
La cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina, una sustancia química que ayuda al cuerpo a sentir sueño de forma natural.
Por ello, un café tomado alrededor de las cuatro de la tarde todavía podría estar estimulando el sistema nervioso a las diez de la noche, dificultando el descanso o reduciendo la calidad del sueño profundo.
Si tienes problemas para dormir o te despiertas cansado con frecuencia, los expertos recomiendan moderar el consumo de cafeína durante las últimas horas del día.