Hay obsesiones que superan cualquier guion de terror. En un caso que ha paralizado a Estados Unidos, James Mack llevó el acoso a un nivel extremo al someterse a 37 cirugías plásticas. Su meta no era la belleza, sino transformarse en un extraño para evadir una orden de alejamiento y volver a entrar en la vida de su exnovia.
Mack no solo modificó su rostro; alteró su cabello, su voz y hasta falsificó documentos para adoptar una identidad completamente nueva. Esta escalofriante historia pone sobre la mesa el peligro de las obsesiones tecnológicas y quirúrgicas, dejando claro que, aunque cambies tu apariencia exterior, la oscuridad del pasado siempre encuentra la forma de asomarse.
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