En Puente Grande, Tonalá —en Jalisco—, se alza una estructura rodeada de azufre y leyenda: El Puente del Diablo. Se dice que un joven enamorado ofreció su alma al diablo para construir un puente que le permitiera ver a su amada durante las lluvias.
El diablo aceptó, pero antes de colocar la última piedra, el canto de los gallos —provocado por un truco de la joven— lo ahuyentó. Desde entonces, cada vez que alguien intenta colocar la pieza faltante, esta se cae o aparece movida. Automovilistas y traileros se persignan antes de cruzarlo, temiendo que el “Rey de las Tinieblas” siga rondando su obra inconclusa.
Con información de Daniel Oñate .
Te puede interesar: ¡BRUTAL! Arrojó a su hijo al hocico de un cocodrilo y Florida busca máxima sentencia para el hombre