El aburrimiento podría desempeñar un papel más importante en el desarrollo de la creatividad y la capacidad cognitiva de lo que comúnmente se cree. Especialistas señalan que los momentos de inactividad permiten que el cerebro active procesos internos relacionados con la reflexión, la generación de ideas y la resolución de problemas, funciones que pueden verse limitadas por el uso constante del teléfono celular y la búsqueda permanente de estímulos.
En un contexto donde revisar notificaciones se ha convertido en un hábito casi automático durante cualquier momento de espera, expertos advierten que esta práctica reduce las oportunidades para que la mente divague de forma natural. Dar espacio al aburrimiento favorece que el cerebro produzca su propio entretenimiento y fortalezca habilidades vinculadas con la imaginación, el aprendizaje y la innovación.