Detrás del llanto involuntario al picar cebolla no hay emoción, sino un sofisticado sistema de defensa vegetal.
Según revelan estudios biológicos, al cortar este alimento se rompen sus células, lo que desencadena una reacción química que libera un gas irritante.
Al propagarse por el aire y entrar en contacto con la humedad ocular, este gas irrita la córnea.
TE PUEDE INTERESAR: ¿Mañana, tarde o noche? Esta es la mejor hora para hacer ejercicio
Como respuesta de protección inmediata, el sistema lagrimal se activa con el único objetivo de limpiar y diluir la sustancia agresora.