Los que dudan de la llegada del hombre a la Luna ignoran el dato más fascinante: el satélite se aleja de nosotros 3.8 cm cada año. Esto se sabe gracias a los espejos que las misiones Apolo instalaron allá arriba, donde científicos disparan láseres para medir la distancia exacta. Pero, ¿por qué huye?
Todo se reduce a la Teoría del Gran Impacto. Se cree que un protoplaneta llamado “Theia” chocó contra una Tierra primitiva, y los restos formaron la Luna. Lo increíble es que hoy, geólogos han detectado “manchas” densas en el interior de la Tierra —bajo África y el Pacífico— que podrían ser restos de Theia incrustados en nuestro manto. Las mareas de nuestro planeta la empujan constantemente, y las próximas misiones Artemis serán clave para comparar rocas lunares con estas manchas internas y confirmar si vivimos sobre los restos del mundo que creó a nuestra Luna.
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