La creencia de clavar un cuchillo en la tierra para evitar la lluvia sigue siendo una de las tradiciones más populares durante bodas, fiestas y eventos al aire libre en distintas regiones de México.
Aunque no existe evidencia científica que demuestre su efectividad, esta práctica se mantiene vigente como parte de las costumbres transmitidas de generación en generación, especialmente cuando las condiciones climáticas amenazan con afectar una celebración.