El consumo constante de videos cortos y el llamado scroll infinito podría tener efectos importantes en el cerebro adolescente, una etapa en la que este órgano aún se encuentra en desarrollo. Especialistas advierten que la exposición prolongada a este tipo de contenido favorece una sobreestimulación que puede generar fatiga cognitiva, además de afectar procesos relacionados con la atención, el aprendizaje y la regulación emocional.
Diversas investigaciones también señalan que la capacidad de concentración ha disminuido con el paso de los años debido al consumo intensivo de contenido digital. Ante este panorama, expertos recomiendan establecer límites de tiempo en el uso de dispositivos móviles, alejar el celular durante las actividades escolares y crear espacios libres de pantallas, con el objetivo de promover hábitos que favorezcan el bienestar y el desarrollo cognitivo.