Las imágenes de supuestas “sirenas momificadas” han resurgido en redes sociales, despertando asombro y escepticismo entre usuarios. Estas figuras, conocidas en el folclore japonés como ningyō, son descritas como criaturas con rasgos humanos y cuerpo de pez, aunque su apariencia dista mucho del mito occidental.
A pesar del impacto visual que generan, especialistas internacionales han aclarado que estas piezas no pertenecen a ningún ser biológico real, sino que forman parte de una tradición centenaria de artesanía y mito.
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¿De dónde salen las “sirenas” momificadas de Japón?
De acuerdo con investigaciones de instituciones académicas difundidas por medios nipones, estas piezas fueron fabricadas entre los siglos XVIII y XIX. En aquella época, se elaboraban combinando restos orgánicos de diversos animales con fines religiosos o para ser exhibidas como “curiosidades” en ferias.
Análisis recientes, respaldados por universidades japonesas mediante tomografías y pruebas de ADN, confirmaron que las momias presentan tejidos ensamblados artificialmente. Los expertos hallaron piel, dientes y escamas de distintas especies, principalmente monos y peces, unidos con técnicas de taxidermia.
Hoy, lejos de ser evidencia de especies desconocidas, estas “sirenas” son consideradas piezas históricas que reflejan la riqueza del arte japonés.
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