Scott Thompson cayó de su bote en el Canal de Santa Bárbara ¡vistiendo sólo un short y camiseta! Mientras veía cómo su embarcación se alejaba a toda velocidad, el pánico y el frío extremo lo llevaron a pensar que ese sería su último día de vida. Fue en ese momento de absoluta desesperación cuando sintió una presencia en el agua que lo hizo sentir que un ángel lo estaba protegiendo... ¿o era una foca?
El "ángel” marino que no lo dejó rendirse en el océano
¡Sí, una foca de puerto! Apareció en medio de la nada para convertirse en su guardiana. El animal comenzó a nadar a su lado y, cada vez que Scott Thompson perdía las fuerzas por la hipotermia —y dejaba de avanzar—, la foca se sumergía y lo empujaba suavemente con el hocico para obligarlo a seguir braceando.
Gracias a los receptores sensoriales de sus bigotes, el mamífero detectó las corrientes hidrodinámicas del náufrago en la penumbra. Esta increíble guía (e insistencia física) mantuvo despierto y motivado al buzo durante cinco extenuantes horas de nado continuo hacia una plataforma petrolera, logrando un rescate que desafió toda probabilidad de muerte.
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