Existe un mito que asegura que, mientras dormimos, las arañas pueden entrar a nuestra boca y que incluso llegamos a tragarnos varias durante el año. Aunque la idea puede provocar escalofríos, no hay evidencia científica que respalde que esto ocurra de manera habitual.
¿Por qué las arañas no suelen acercarse a nuestra boca?
Las arañas generalmente prefieren mantenerse alejadas de los humanos. Nuestros movimientos, respiración y vibraciones pueden representar una amenaza para estos animales, por lo que no tienen ninguna razón para buscar refugio dentro de nuestra boca.
Además, mientras dormimos seguimos respirando, moviéndonos y tragando saliva, factores que hacen poco probable que una araña decida acercarse a la boca de una persona.
El famoso dato de que “nos comemos ocho arañas al año mientras dormimos” es, en realidad, una afirmación falsa que se popularizó en internet para demostrar lo fácil que puede difundirse información sin comprobar.
Eso sí, que sea muy poco probable no significa que un accidente aislado sea físicamente imposible. Sin embargo, no existe una supuesta cantidad de arañas que todas las personas ingieran cada año mientras duermen.
Así que puedes dormir tranquilo: si alguna vez encuentras una araña en tu habitación, lo más probable es que ella también esté intentando mantenerse lejos de ti.
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