La crónica negra de Estados Unidos tiene un nombre que causa escalofríos: Tommy Lynn Sells. Este asesino serial, que vivió años errante como un fantasma, confesó múltiples asesinatos cometidos con extrema violencia en varios estados. Sin embargo, su racha de terror terminó gracias al heroísmo de una niña de 13 años en Texas, quien sobrevivió a un brutal ataque y dio el testimonio clave para identificarlo.
Tommy Lynn Sells, analizado por criminólogos por su frialdad absoluta, pasó más de una década en el corredor de la muerte hasta su ejecución un 3 de abril, dejando una reflexión inquietante sobre el mal sin rostro.
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