Las moscas pueden parecer una simple molestia cuando se acercan a nuestra comida, pero su contacto con los alimentos puede representar un riesgo para la salud. Estos insectos suelen desplazarse por basura, materia orgánica en descomposición y otras superficies que pueden contener microorganismos.
Cuando una mosca se posa sobre la comida, puede transferir microorganismos que lleva en sus patas, cuerpo o aparato bucal. Además, algunas especies regurgitan enzimas y fluidos digestivos sobre los alimentos para poder consumirlos, lo que puede favorecer la contaminación.
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¿Debes tirar la comida si una mosca se paró en ella?
No significa que necesariamente vas a enfermarte si una mosca se posa durante unos segundos sobre un alimento. Sin embargo, el riesgo de contaminación aumenta cuanto más tiempo permanece el insecto en contacto con la comida, especialmente si se trata de alimentos que se consumen crudos o que requieren refrigeración.
Entre los microorganismos que pueden ser transportados por las moscas se encuentran bacterias como Salmonella, E. coli y Staphylococcus, algunas de las cuales pueden provocar enfermedades gastrointestinales.
Por ello, si una mosca tuvo contacto prolongado con un alimento, particularmente si se trata de comida preparada que estuvo expuesta al ambiente, lo más seguro es desecharla. También es importante mantener los alimentos cubiertos, lavarse las manos antes de comer y evitar dejar comida a temperatura ambiente durante periodos prolongados.
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