Para miles de fieles católicos o senderistas que recorren la Ruta del Peregrino rumbo a Talpa de Allende, el paso por Atenguillo significa uno de los desafíos más temidos: el Espinazo del Diablo.
Este cerro no sólo es famoso por su dificultad física, sino por las leyendas que aseguran que en sus cumbres ocurren fenómenos que ponen a prueba la templanza de los caminantes.
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¿Qué se cuenta sobre el cerro del Espinazo del Diablo?
Muchos peregrinos aseguran que el diablo aparece en este cerro para poner a prueba a quienes caminan rumbo a Talpa de Allende. El panorama del lugar, lleno de cruces y fotografías de difuntos, le dan ese toque misterioso.
Sin embargo, hay quienes reinterpretan esas leyendas y creen que el demonio no se aparece tal cual, sino que se manifiesta en las ráfagas de viento que azotan las empinadas subidas y el terreno accidentado, tratando de que el peregrino se rinda antes de cumplir su manda y llegar con la Virgen de Talpa.
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La campana que resuena en el Espinazo del Diablo
En medio de este imponente cerro, la espiritualidad se hace presente en una pequeña capilla donde los viajeros se detienen a rezar, pidiendo protección a la Virgen para superar el tramo más crítico.
En este punto de descanso vital, el silencio se interrumpe por el sonido de una campana situada a mitad del sendero, la cual guarda una de las tradiciones más vivas de la Ruta del Peregrino.
Según la creencia popular, aquel peregrino que toca la campana está aceptando un compromiso inquebrantable: regresar el próximo año para realizar la peregrinación rumbo a Talpa de Allende.
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