En el corazón de la segunda sección de Chapultepec se esconde una joya única: el Cárcamo de Dolores, hogar del único mural subacuático del mundo. Construido en 1951, este recinto corona la llegada del agua del sistema Lerma a la capital. ¡Y la obra de Diego Rivera es una maravilla de ingeniería y arte!
El Tláloc de los dos rostros
En el exterior, una fuente monumental de Tláloc emerge del agua; el dios posee dos rostros: uno que mira hacia el interior del edificio para brindar el líquido vital a la humanidad, y otro que mira fijamente al cielo.
De hecho, la obra es tan grande que su rostro superior puede ser distinguido —por los pasajeros que llegan a la CDMX— en avión.
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