El mundo de las letras hispanas despide a uno de sus narradores más brillantes y polémicos. El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique falleció este martes 10 de marzo a los 87 años, según confirmó la Casa de la Literatura Peruana. La partida del creador de Martín Romaña ha dejado un vacío profundo, especialmente en su círculo más íntimo, donde figura el músico Joaquín Sabina.
TE PUEDE INTERESAR: Muere el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique a los 87 años, autor de “Un mundo para Julius”
¿Sabina y Bryce Echenique eran amigos? Entre versos y "pituquitas"
Unidos por una relación estrecha que compartía mesas, bohemia y una pasión desmedida por la palabra, Joaquín Sabina reaccionó a la noticia con la herramienta que mejor domina: la poesía. Abatido por la ausencia, el cantautor de Úbeda compuso dos piezas inéditas para honrar la memoria del "cholito" que hizo de Lima un destino universal.
A continuación, los dos poemas que Sabina dedica a su eterno cómplice:
In memoriam
Puntos y comas, verbena del idioma, buzón del aire,
balas de goma, renglones con aroma a sillón Voltaire,
luna de día, lágrimas de alegría sin telarañas,
chabulerías, Inés del alma mía, Martín Romaña.
Pluma traviesa, amígdalas inglesas, pluma con peros,
vino de mesa, tu Tarzán es mi César sin aguacero,
tuya es mi casa, cholita satanaza tan pituquita,
hielo que abrasa, lagrimón que se casa con doña Anita.
Habana loca, Cádiz en carnavales, barrio latino
Lima que enroca los puntos cardinales de mi destino
Lope, Quevedo y el manco de Lepanto no se me piquen
curen de espanto con el canto de Alfredo Bryce Echenique.
Soneto con Alfredo en la memoria
El country Club sin Bryce y sin Alfredo
portandísimo pésimo conmigo
multiplica la ausencia del amigo
que ve tan doble como mis quevedos.
Chabuco de los húmeros mal quedos
que ponen a Vallejo por testigo
del huayno, de las quenas, del ombligo
de mis amaneceres, de tus miedos.
Le falta sal a Lima cuando bajo
al bar y no me esperas en tu silla
y el cielo es una mancha del carajo.
Y el corazón en solfa bastardilla
y dos pájaros tristes sin trabajo
y un manco de Lepanto en cada orilla.
TE PUEDE INTERESAR: ¡Ni fan ni invitada al azar! La razón por la que la hija de Angélica Rivera asistió al primer concierto de Cristian Castro
Santo Tomás de Aquino | El “Doctor Angélico” que demostró que la fe y la razón pueden ir de la mano