¿Su origen no es el imaginado? Durante décadas, la comunidad astronómica dio por hecho que Nereida, una de las lunas más exteriores y enigmáticas de Neptuno, era un objeto “capturado"; es decir, un cuerpo errante proveniente del gélido Cinturón de Kuiper que había quedado atrapado por la gravedad del gigante gaseoso debido a su órbita extremadamente elíptica y desproporcionada.
Sin embargo, un nuevo y exhaustivo estudio publicado —por la agencia SINC— ha dado un GIRO radical a esta teoría, sugiriendo que Nereida podría ser en realidad una de las lunas originales del planeta.
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Un misterio espacial bajo la lupa de la ciencia
El descubrimiento abre un intenso debate sobre cómo evolucionaron los planetas gigantes de nuestro sistema solar. La órbita de Nereida es tan inusual que tarda casi un año terrestre en completar una sola vuelta alrededor de Neptuno —una característica que siempre alimentó la idea de su origen foráneo.
Si se confirma que nació allí, los científicos tendrán que replantearse los caóticos eventos migratorios que ocurrieron en los límites del sistema solar primitivo.
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