En la máxima categoría del automovilismo, los neumáticos no solo determinan la velocidad o el agarre, también representan uno de los principales factores de seguridad. Son el único punto de contacto entre el monoplaza y el asfalto, y su comportamiento puede definir el destino de toda una carrera.
Cada fin de semana, las escuderías reciben una selección de compuestos que deben administrar cuidadosamente durante prácticas, clasificación y competencia. La elección de cuándo y cómo utilizarlos puede ser la diferencia entre subir al podio o abandonar la pista.
¿Por qué los neumáticos se llenan de restos durante la carrera?
Durante el desarrollo de un Gran Premio, los autos desgastan la capa superior de goma al pasar por las curvas y frenadas extremas. Ese material se desprende y queda esparcido en la pista en forma de pequeñas partículas negras conocidas como marbles.
Cuando un monoplaza pasa fuera de la línea ideal o se sale ligeramente de trayectoria, sus neumáticos recogen esas partículas y fragmentos del asfalto, generando la apariencia de que las llantas quedan “sucias” o con objetos pegados.
Esto afecta el rendimiento momentáneo, pues la superficie pierde adherencia hasta que el piloto logra limpiar la rueda con algunas vueltas o frenadas fuertes.
¿Cuántos tipos de neumáticos existen en Fórmula 1?
Los equipos disponen de distintos compuestos para pista seca y húmeda.
Neumáticos lisos o “slicks”: se utilizan en condiciones secas y varían en dureza. Los más duros soportan más vueltas, pero ofrecen menos agarre; los más blandos, en cambio, proporcionan mayor tracción, aunque se desgastan más rápido.
Neumáticos de lluvia: cuentan con ranuras que canalizan el agua para evitar el “acuaplaneo”, es decir, cuando una capa de agua impide el contacto con el asfalto.
El equilibrio entre agarre y durabilidad es clave. De ahí que cada escudería trace su estrategia con base en la degradación de los compuestos y el pronóstico del clima.
¿Cómo se decide qué neumáticos se usan en cada Gran Premio?
Antes de cada carrera, los ingenieros analizan la superficie del circuito, el tipo de asfalto, las temperaturas promedio y los datos históricos para seleccionar los tres compuestos de seco que se utilizarán.
A partir de esa elección, cada equipo desarrolla su estrategia: algunos prefieren iniciar con neumáticos más duros para extender la primera tanda, mientras otros apuestan por los blandos para ganar ritmo en las primeras vueltas.
La normativa obliga a realizar al menos una parada en pits si la competencia se disputa en condiciones secas, lo que convierte la gestión de neumáticos en un auténtico juego de ajedrez a más de 300 kilómetros por hora.
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