El béisbol moderno se rige por reglas que parecen intocables, pero muchas de ellas nacieron de la experimentación y el contexto de su época. Una de las preguntas más recurrentes entre aficionados y nuevos seguidores del deporte es por qué los juegos se disputan a nueve entradas y no a otra cantidad.
La respuesta no está relacionada con la duración ideal del espectáculo ni con una medida deportiva exacta, sino con decisiones históricas tomadas cuando el béisbol aún buscaba una identidad clara en el siglo XIX.
Durante los primeros años del deporte, los partidos no se definían por entradas, sino por la cantidad de carreras. Algunos encuentros terminaban cuando un equipo alcanzaba 21 anotaciones, lo que provocaba juegos demasiado largos o con duraciones irregulares.
Con la profesionalización del béisbol y el crecimiento de ligas organizadas como la Major League Baseball, surgió la necesidad de establecer un formato uniforme que facilitara la competencia, la organización de calendarios y la experiencia del público.
¿Desde cuándo el béisbol se juega con nueve entradas?
El béisbol se juega con nueve entradas desde 1857.
Ese año, durante una convención de clubes en Nueva York, se acordó abandonar los juegos definidos por número de carreras (como llegar a 21) y establecer un formato fijo basado en entradas. La decisión buscaba ordenar la duración de los partidos, equilibrar el juego y facilitar la organización entre equipos.
A partir de entonces, el esquema de nueve entradas comenzó a extenderse y terminó por consolidarse con la profesionalización del deporte, hasta convertirse en el estándar que hoy mantiene la Major League Baseball y la mayoría de las ligas del mundo.
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