El 15 de abril de 1985, en el Caesars Palace de Las Vegas, el boxeo fue testigo de una de las noches más intensas que se recuerden. Marvin Hagler y Thomas Hearns no salieron a especular ni a medir distancia: salieron a marcar una época.
Aunque el combate apenas se extendió por tres asaltos, su impacto ha trascendido generaciones. No fue una pelea larga ni estratégica; fue una guerra directa, violenta y sin pausas que quedó grabada en la memoria colectiva del deporte.
¿Qué estaba en juego el 15 de abril de 1985?
Hagler defendía el campeonato indiscutido de peso medio tras años de dominio, mientras que Hearns subía de división con la intención de conquistar un nuevo título y demostrar que su poder no tenía límites.
La fecha no solo definía a un campeón, sino a un legado.
¿Por qué el primer asalto es considerado histórico?
Desde la campanada inicial, Hearns lanzó golpes de poder buscando un nocaut temprano. Hagler respondió aceptando el intercambio frontal. Ese primer round, disputado en abril de 1985, es señalado por especialistas y aficionados como el mejor asalto en la historia del boxeo.
No hubo pausas, ni estudio, ni retrocesos.
¿Cómo se resolvió la pelea aquella noche en Las Vegas?
El combate terminó en el tercer asalto, cuando Hagler conectó un derechazo que envió a Hearns a la lona, cerrando una noche que ya era histórica incluso antes del desenlace.
Con ese triunfo, Hagler consolidó su reinado y Hearns, pese a la derrota, reforzó su imagen de guerrero.
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