Michael Jordan estaba en la cúspide absoluta del basquetbol. Tres campeonatos consecutivos con los Chicago Bulls, múltiples premios individuales y una imagen intocable como el mejor jugador del planeta. Sin embargo, en octubre de 1993, el mundo quedó paralizado: Jordan anunciaba su retiro cuando parecía imposible detenerlo.
La decisión no fue producto de una sola causa, sino de una serie de factores personales, emocionales y físicos que se acumularon en el punto más alto de su carrera.
¿Qué ocurrió tras el primer tricampeonato de los Bulls?
Entre 1991 y 1993, Michael Jordan llevó a Chicago a dominar la NBA con autoridad. Fue MVP de Finales en cada uno de esos campeonatos y el rostro global del deporte. Sin embargo, ese dominio también vino acompañado de una presión constante y un desgaste mental extremo.
Jordan había cumplido prácticamente todos sus objetivos deportivos antes de los 30 años, algo poco común incluso para las máximas leyendas.
¿Cómo influyó la muerte de su padre en su retiro?
El golpe más profundo llegó en julio de 1993, cuando James R. Jordan, padre del jugador, fue asesinado. Michael siempre reconoció que su padre era su principal motivación y su mayor apoyo emocional.
La pérdida provocó un quiebre interno. Jordan admitió tiempo después que ya no encontraba la misma pasión por el basquetbol y que cada partido se sentía más como una obligación que como un disfrute.
¿Estaba Michael Jordan realmente agotado física y mentalmente?
Aunque seguía siendo el mejor jugador del mundo, el desgaste era real. Temporadas largas, playoffs exigentes, compromisos comerciales y una atención mediática sin precedentes hicieron que Jordan se sintiera mentalmente vacío.
El retiro fue, en parte, una forma de proteger su estabilidad emocional y reencontrarse consigo mismo fuera del foco permanente.
¿Por qué eligió el béisbol tras dejar la NBA?
Jordan decidió cumplir un sueño que había compartido con su padre: jugar béisbol profesional. Firmó con una organización ligada a los Chicago White Sox y se alejó por completo de la NBA.
Más allá del rendimiento deportivo, el béisbol representó para él una vía de escape, una forma de sanar y empezar de nuevo lejos de la presión que él mismo había construido.
¿Se arrepintió Michael Jordan de haberse retirado?
El retiro no fue definitivo. En marzo de 1995, Jordan regresó con el icónico mensaje: “I’m back”. Poco después, lideró el segundo tricampeonato de los Bulls y consolidó su legado como el más grande de todos los tiempos.
Lejos de perjudicar su historia, aquella retirada humanizó a la leyenda y agregó un capítulo único a su narrativa deportiva.
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