En el futbol, los números no solo identifican a un jugador; algunos cargan con una herencia imposible de ignorar. El dorsal 10 es el mejor ejemplo. A lo largo de las décadas, este número se convirtió en sinónimo de talento puro, creatividad y liderazgo dentro de la cancha.
Pero su estatus no surgió de la nada. El 10 fue moldeando su mística con el paso del tiempo, hasta transformarse en un símbolo reservado para futbolistas capaces de cambiar partidos con una sola acción.
¿Cómo nació la importancia del número 10 en el futbol?
El origen del dorsal 10 se remonta a los primeros sistemas de numeración, cuando los equipos asignaban números según la posición. El 10 solía corresponder al mediapunta, el jugador encargado de conectar el medio campo con el ataque.
Esa ubicación lo convertía en el cerebro del equipo: debía crear juego, asistir, marcar diferencia y asumir responsabilidades en los momentos clave. Con el tiempo, la posición y el número quedaron ligados de manera casi inseparable.
¿Qué jugadores con el 10 marcaron época?
La historia del futbol está llena de cracks, pero muchos de los más influyentes compartieron el mismo dorsal. Pelé, Diego Armando Maradona, Zinedine Zidane, Ronaldinho y Lionel Messi llevaron el 10 como estandarte, elevando su significado a otro nivel.
Cada uno, en su época, redefinió lo que significaba portar ese número: visión, técnica, personalidad y una capacidad única para decidir partidos importantes.
¿Qué representa hoy usar el número 10?
En la actualidad, portar el 10 sigue siendo un honor y una presión. Ya no importa tanto la posición exacta en el campo, sino el rol dentro del equipo. El jugador con ese dorsal suele ser el referente ofensivo, el que asume la responsabilidad cuando el partido se complica.
Más que un número, el 10 representa confianza, jerarquía y la expectativa de que algo especial puede suceder en cualquier momento.
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