Hay momentos en el futbol que trascienden el marcador y se convierten en símbolos eternos. Uno de ellos ocurrió en una Copa del Mundo y quedó grabado bajo un nombre que aún genera discusión, admiración y rechazo: la “mano de Dios”.
La expresión nació tras una acción tan breve como controversial, protagonizada por Diego Armando Maradona, y desde entonces se transformó en una de las jugadas más recordadas —y debatidas— en la historia del deporte. No solo definió un partido, también abrió una conversación que sigue vigente sobre ética, arbitraje y justicia en el futbol.
Más allá del resultado, la “mano de Dios” se volvió un punto de quiebre. Para algunos representa picardía y viveza; para otros, una falta que nunca debió validarse. Su impacto fue tan grande que incluso influyó en cambios posteriores dentro del reglamento y en la implementación de nuevas tecnologías arbitrales.
¿Por qué nació la “Mano de Dios”? datos y estadísticas que lo explican
La “mano de Dios” nació el 22 de junio de 1986, durante el partido de cuartos de final del Mundial de México 1986 entre Argentina e Inglaterra, disputado en el Estadio Azteca. El encuentro no solo definía un boleto a semifinales, también cargaba un fuerte contexto político y emocional tras la Guerra de las Malvinas (1982).
Estadísticas clave del partido
- Minuto del gol: 51’
- Resultado final: Argentina 2–1 Inglaterra
- Goles de Argentina:
Diego Maradona (51’, mano de Dios)
Diego Maradona (55’, “gol del siglo”)
Posesión del balón:
- Argentina 51%
- Inglaterra 49%
- Disparos totales:
Argentina: 14
Inglaterra: 12 - Disparos a portería:
Argentina: 6
Inglaterra: 5
El árbitro tunecino Ali Bin Nasser validó el gol tras consultar brevemente con su juez de línea, sin detectar la infracción. En ese momento, el reglamento no permitía el uso de repeticiones ni apoyo tecnológico.
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