En una época dominada por la táctica, la disciplina y los sistemas rígidos, hubo un futbolista que decidió desafiar las reglas no escritas del juego. Su nombre quedó ligado para siempre a un recurso técnico que pocos se atrevieron a intentar y casi nadie logró perfeccionar.
Ricardo Quaresma nació el 26 de septiembre de 1983 en Lisboa, Portugal. Desde joven fue considerado una de las mayores promesas del futbol portugués, incluso compartiendo generación con Cristiano Ronaldo. Su talento era incuestionable, pero su estilo irreverente lo convirtió en un jugador distinto.
Extremo habilidoso, encarador y creativo, Quaresma hizo del golpeo con el exterior del pie —conocido popularmente como “trivela”— su sello personal. Mientras otros buscaban el pase seguro, él apostaba por lo improbable.
Su carrera lo llevó por clubes importantes de Europa como el FC Barcelona, Inter de Milán y FC Porto, donde vivió sus mejores momentos. Sin embargo, fue en el Porto donde encontró estabilidad y confianza para explotar su creatividad.
A nivel selección, fue parte del equipo que conquistó la Eurocopa 2016 con Portugal, anotando incluso un gol decisivo en esa edición. Aunque nunca alcanzó el estatus mediático de otras estrellas, su impacto técnico fue innegable.
¿Qué es el golpeo de tres dedos y por qué marcó una época?
El golpeo de tres dedos consiste en impactar el balón con el exterior del pie, generando una curva impredecible que rompe líneas defensivas. Lo que para muchos era un recurso ocasional, para Quaresma era una herramienta habitual.
No se trataba solo de estética. Sus centros y disparos con “trivela” tenían precisión milimétrica. Defensas y porteros sabían lo que intentaría… y aun así no podían detenerlo.
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