En la historia del fútbol existen jugadores brillantes, ídolos eternos y leyendas incuestionables. Pero muy pocos pueden presumir que cambiaron la manera en la que se juega. Franz Beckenbauer pertenece a ese grupo selecto.
Antes de su aparición, el líbero era visto como un defensor de último recurso, un jugador encargado únicamente de corregir errores ajenos. Con Beckenbauer, esa función se transformó en algo completamente distinto: un futbolista que pensaba, ordenaba y atacaba desde el fondo.
Su influencia no se limitó a ganar títulos o a levantar trofeos. El alemán redefinió una posición completa y obligó al fútbol a replantearse sus esquemas tácticos.
¿Quién fue Franz Beckenbauer?
Franz Anton Beckenbauer nació en Múnich en 1945 y se convirtió en uno de los futbolistas más importantes del siglo XX. Ídolo absoluto del Bayern Múnich y de la selección alemana, fue campeón del mundo como jugador y como entrenador, una distinción reservada solo para figuras históricas.
Más allá de los logros, su legado se construyó desde la inteligencia táctica, la elegancia con el balón y una lectura del juego que estaba varios pasos adelante de su época.
¿Cómo se jugaba el líbero antes de Beckenbauer?
Antes de los años setenta, el líbero era un defensor fijo, casi estático, cuya misión principal era barrer cualquier balón que superara a los zagueros centrales. No participaba en la creación, no conducía el juego y rara vez cruzaba la mitad del campo.
Era una posición defensiva, silenciosa y poco visible.
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