El descarrilamiento del Tren Interoceánico no solo dejó daños materiales y cuestionamientos técnicos, también abrió un frente de tensión para los trabajadores involucrados, quienes hoy se sienten expuestos ante el peso de las autoridades y un proceso que, aseguran, no ha sido equitativo.
Uno de los casos que ha generado mayor inquietud es el de Ricardo Mendoza, quien permanece detenido en el estado de Chiapas. Su familia sostiene que las acusaciones en su contra carecen de sustento y que su detención responde más a la necesidad de señalar responsables que a una investigación plenamente esclarecida.
De acuerdo con sus familiares, Ricardo no desempeñaba la función que se le atribuye oficialmente. Señalan que su cargo era el de jefe de despacho, una responsabilidad distinta a la de despachador, lo que, aseguran, cambia por completo el contexto de los señalamientos en su contra.
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