Raúl “Tala” Rangel, originario de Zapotlán el Grande, pasó de trabajar en una panadería y ladrillera a convertirse en portero de la selección mexicana y en un ídolo nacional. Gracias a su talento, una beca deportiva y el apoyo de su familia, el guardameta logró superar la escasez de recursos para cumplir su sueño.