Dos personas pueden seguir una rutina parecida, levantar pesos similares y cuidar su alimentación, pero obtener resultados distintos. Esto ocurre porque la ganancia muscular no depende de una sola variable, sino de la combinación entre características biológicas, experiencia, alimentación, recuperación y forma de entrenar.
Las investigaciones han encontrado diferencias amplias en la respuesta de hombres y mujeres ante un mismo programa de entrenamiento. Algunas personas aumentan con rapidez su fuerza o el tamaño de sus músculos, mientras que otras necesitan más tiempo para registrar cambios medibles. Sin embargo, una respuesta más lenta no significa que el ejercicio no esté funcionando.
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¿Por qué el músculo no crece igual en todas las personas?
El organismo responde al entrenamiento mediante distintos procesos. Al levantar peso, los músculos reciben un estímulo que activa mecanismos relacionados con la reparación y la síntesis de nuevas proteínas musculares.
La magnitud de esa respuesta puede variar por factores como la edad, el historial de entrenamiento, la alimentación, la calidad de la recuperación y determinadas características genéticas. Incluso la manera de medir el crecimiento muscular puede influir en la clasificación de una persona como alguien que responde mucho o poco al ejercicio.
Por esa razón, los especialistas advierten que no existe un ritmo de progreso aplicable a todas las personas. Tampoco resulta adecuado concluir que alguien es incapaz de ganar músculo después de unas cuantas semanas de entrenamiento.
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