Las manchas blancas en las uñas, conocidas médicamente como leuconiquia, son una alteración común que generalmente no representa un problema grave. Suelen aparecer por pequeños golpes, manicuras agresivas o daños en la uña, aunque también pueden relacionarse con hongos, enfermedades de la piel y, en casos menos frecuentes, con otros problemas de salud.
Entre las causas más habituales están los traumatismos en la matriz de la uña. Un golpe, morderse las uñas, retirar las cutículas constantemente o utilizar determinados productos químicos puede provocar puntos o líneas blancas que avanzan hacia la punta conforme la uña crece.
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Otra posible causa son las infecciones por hongos, especialmente cuando las manchas aparecen acompañadas de descamación, engrosamiento o cambios en la textura. Algunas enfermedades dermatológicas, como la psoriasis, también pueden provocar zonas blanquecinas o alteraciones en las uñas.
Aunque es menos frecuente, ciertos patrones blancos que afectan varias uñas pueden relacionarse con alteraciones renales, hepáticas u otros problemas del organismo. Sin embargo, uno o dos puntos blancos aislados no suelen ser señal de una enfermedad grave.
Se recomienda consultar con un dermatólogo cuando las manchas blancas en las uñas permanecen durante mucho tiempo, no avanzan con el crecimiento, afectan varias uñas o aparecen junto con dolor, inflamación, desprendimiento, deformación o cambios importantes de color.
El tratamiento dependerá de la causa. Cuando se deben a un golpe, generalmente desaparecen por sí solas; si existe una infección por hongos o alguna enfermedad dermatológica, puede ser necesario un tratamiento específico indicado por un especialista.
Con información de Dara Vargas.
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