La opacidad sobre cómo políticos y sus familias sostienen estilos de vida ostentosos persiste, como en los casos de los hijos de López.
Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza llevan más de un mes fuera de la escena pública, con cuentas congeladas y sin acceso a cajeros, tarjetas ni sueldo. Sin embargo, siguen pagando fiestas, colegiaturas y lujos, lo que sugiere que manejan grandes cantidades de efectivo o recurren a joyas y relojes para financiarse.