En el polo norte de Saturno ocurre algo que parece desafiar las leyes de la naturaleza: una tormenta gigante con una forma hexagonal casi perfecta. Con 29,000 kilómetros de extensión —donde cabrían dos planetas Tierra—, esta estructura ha desconcertado a los astrónomos desde la misión Cassini.
Ahora, un equipo de la Universidad de Harvard, liderado por Rakesh Yadav, parece haber hallado la respuesta. No se trata de alienígenas ni mecanismos extraordinarios, sino de física pura. Utilizando modelos de dinámica de fluidos, demostraron que cuando las corrientes atmosféricas (chorros de gas) chocan con vórtices polares, la interacción crea naturalmente formas poligonales.
Aunque su simulación generó un polígono de nueve lados, el hallazgo confirma que estas figuras geométricas surgen de manera espontánea por la rotación y el flujo de gases del gigante gaseoso. Este avance no solo resuelve un enigma visual, sino que revela cómo el orden puede nacer del caos en las profundidades del espacio.
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