Antes de que el calendario marque el 2 de noviembre y los cementerios se llenen por completo, numerosos ciudadanos eligen acudir a los camposantos con anticipación. Esta decisión les permite recordar a quienes ya partieron en un ambiente de absoluta tranquilidad, lejos de las aglomeraciones tradicionales de la festividad.
Para muchos, la víspera del Día de Muertos es el momento ideal para convivir con sus recuerdos sin la prisa que imponen las multitudes. Ciudadanos como Humberto Hernández explican que prefieren acudir antes para poder limpiar y pintar las tumbas de sus seres queridos —en su caso, sus suegros, su hija, sus hermanos y sus padres políticos— con el tiempo necesario para colocar flores y conversar con ellos.














