La miel ha sido usada desde la antigüedad como alimento y medicina. Pero lo que sorprende es que, bien conservada, ¡nunca se echa a perder! Incluso se han hallado mieles comestibles en tumbas egipcias.
¿Por qué la miel no se descompone? Su baja humedad, acidez natural y contenido de peróxido de hidrógeno impiden que bacterias sobrevivan. La miel es un conservador natural y uno de los pocos alimentos “eternos”.
Con información de Majo Tiznado.
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