Mantener una casa limpia no significa únicamente barrer, trapear o limpiar los muebles. El polvo puede acumularse rápidamente en zonas que muchas veces quedan fuera de la rutina de limpieza, especialmente aquellas que son difíciles de alcanzar o que permanecen ocultas.
El polvo está compuesto por una mezcla de partículas que pueden provenir del exterior, fibras de ropa y textiles, restos de piel, cabello y otros pequeños residuos que circulan por el ambiente.
TE PUEDE INTERESAR: ¿Te cuesta dormir? Esta fruta podría ayudarte a conciliar el sueño más rápido
¿En qué lugares de la casa se acumula más polvo?
Debajo de la cama y los muebles: Son algunas de las zonas que más fácilmente se olvidan. Al estar ocultas, pueden pasar semanas o meses sin recibir una limpieza adecuada.
Parte superior de los muebles: La superficie de libreros, armarios y repisas puede acumular una capa de polvo que no siempre es visible desde abajo.
Ventiladores y lámparas: Las aspas de los ventiladores y las partes superiores de las lámparas pueden acumular grandes cantidades de partículas debido a que están expuestas al aire.
Cortinas y persianas: Los textiles y superficies con pequeños pliegues pueden retener polvo, especialmente cuando no se lavan o sacuden con frecuencia.
Debajo y detrás del refrigerador: Además de ser una zona difícil de alcanzar, puede acumular polvo, pelusa y otros residuos que se mezclan con la humedad y la suciedad.
Debajo de los sillones: Las pequeñas partículas pueden terminar debajo de los muebles debido al movimiento de las personas y las corrientes de aire.
Marcos de puertas y ventanas: Aunque suelen estar a la vista, muchas veces se limpian con menos frecuencia que otras superficies y pueden acumular polvo en esquinas y bordes.
Para reducir la cantidad de polvo, es recomendable limpiar de arriba hacia abajo, utilizar paños de microfibra y prestar especial atención a las zonas ocultas. También ayuda mantener una ventilación adecuada y lavar periódicamente textiles como cortinas, fundas y ropa de cama.
TE PUEDE INTERESAR: Tras 50 horas de actividad, el Volcán de Fuego se calma, pero la alerta continúa
