Una alimentación equilibrada puede desempeñar un papel importante en la salud del cerebro. Alimentos como el huevo, las nueces y el chocolate negro aportan nutrientes asociados con el funcionamiento del sistema nervioso, entre ellos colina, ácidos grasos saludables, antioxidantes y flavonoides. Diversos estudios sugieren que incluir estos productos dentro de una dieta variada puede favorecer la memoria, la concentración y la función cognitiva, siempre como parte de un estilo de vida saludable que también contemple actividad física y descanso adecuado.