El caso conocido como la “ciudad sumergida de Cuba” surgió a inicios de la década del 2000, cuando una expedición internacional detectó estructuras inusuales en el fondo del mar Caribe, cerca de la península de Guanahacabibes.
El hallazgo fue realizado mediante sonar de barrido lateral, una tecnología que permite mapear el relieve submarino. En las imágenes aparecían formas que parecían simétricas, con líneas rectas y patrones que algunos interpretaron como posibles construcciones.
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Lo que se ha confirmado y lo que sigue sin respuesta
La profundidad del sitio, estimada entre 600 y 800 metros, llamó la atención desde el inicio, ya que plantea dudas sobre cómo una estructura humana podría haber quedado sumergida a ese nivel.
Hasta el momento, no existe evidencia arqueológica que confirme la existencia de una ciudad bajo el mar. Tampoco se han recuperado restos físicos como cerámica, herramientas o estructuras que respalden esa teoría.
El debate permanece abierto entre quienes ven en las imágenes un posible asentamiento antiguo y quienes sostienen que se trata de un fenómeno geológico.
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