El uso de herramientas de inteligencia artificial generativa ha impulsado una nueva práctica enfocada en mejorar la comunicación entre usuarios y modelos de lenguaje. Esta técnica, conocida como prompting, consiste en redactar instrucciones precisas para obtener respuestas más útiles y reducir errores durante la ejecución de tareas.
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Durante una presentación realizada por el equipo de ingeniería aplicada de Anthropic en San Francisco, especialistas explicaron que uno de los principales problemas al utilizar modelos como Claude ocurre cuando las instrucciones carecen de contexto suficiente. En esos casos, el sistema puede completar la información faltante con interpretaciones incorrectas.
Como ejemplo, se mostró una prueba en la que un modelo debía analizar un accidente automovilístico, pero terminó interpretando la escena como un incidente relacionado con esquí. De acuerdo con los desarrolladores, el error se originó por la falta de información detallada dentro de la instrucción inicial.
Los especialistas señalaron que un prompt efectivo debe incluir el objetivo de la tarea, el contexto necesario, instrucciones paso a paso y, en algunos casos, ejemplos que permitan orientar el resultado esperado. También destacaron la importancia de indicar formatos específicos de salida, especialmente cuando la información será utilizada por otras plataformas o sistemas automatizados.
Otro de los puntos expuestos fue la necesidad de evitar que el modelo “adivine” información cuando no existan datos suficientes. En lugar de generar respuestas incorrectas, las herramientas deben reconocer la incertidumbre y limitarse a trabajar únicamente con la información disponible.
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La presentación concluyó que la calidad de los resultados no depende únicamente del modelo de inteligencia artificial, sino también de la forma en que se estructuran las instrucciones y del contexto proporcionado por el usuario.