¿La capacidad de disfrutar y seguir el compás de una canción es exclusiva de los seres humanos? La ciencia acaba de dar un giro evolutivo fascinante al demostrar que los macacos aprenden a seguir el ritmo de la música de forma natural. A través de una serie de pruebas auditivas y estímulos visuales, los investigadores observaron cómo estos primates sincronizaban sus movimientos corporales y respuestas neuronales con los patrones temporales de diferentes melodías, demostrando una percepción del tiempo idéntica a la nuestra.
¿Qué significa este avance para la ciencia?
Este descubrimiento rompe con el mito de que apreciar la música es un rasgo únicamente humano. Los resultados sugieren que los componentes básicos del procesamiento rítmico están profundamente arraigados en el árbol evolutivo de los primates, lo que abre una nueva ventana para entender cómo se originó el lenguaje y la comunicación en nuestro planeta.
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