Contrario a una creencia popular que ha pasado de generación en generación, mojarse bajo la lluvia no provoca por sí solo un resfriado o una gripe. Especialistas en salud señalan que estas enfermedades son causadas por virus, por lo que la exposición al agua de lluvia no representa una infección directa. De hecho, muchas personas pueden permanecer bajo la lluvia sin desarrollar síntomas, siempre y cuando no exista una exposición previa a agentes infecciosos.
Sin embargo, permanecer durante largos periodos en condiciones de frío y humedad puede influir en la respuesta del organismo. Estas circunstancias pueden reducir temporalmente las defensas del cuerpo, facilitando que virus ya presentes encuentren un entorno más favorable para provocar una enfermedad. Por ello, aunque la lluvia no sea la causa directa de los resfriados, mantener una adecuada protección ante cambios bruscos de temperatura sigue siendo una recomendación importante para cuidar la salud.