El lenguaje corporal de las aves (domésticas) ha sido motivo de estudio y malentendidos durante décadas. Un comportamiento muy específico, que por mucho tiempo encendió las alarmas de los dueños de mascotas y que los propios veterinarios intentaban corregir en las consultas, ha dado un giro científico absoluto.
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El hábito incomprendido de las aves
Muchos propietarios de periquitos, ninfas o loros acudían preocupados al especialista al notar que sus aves realizaban movimientos repetitivos con la cabeza, erizaban sus plumas por completo o emitían ligeros castañeos con el pico justo antes de dormir. Durante años se pensó que estas conductas eran reflejo de un cuadro de estrés, aburrimiento extremo o el inicio de una infección respiratoria.
La ciencia revela una hermosa realidad
Sin embargo, investigaciones recientes —en medicina veterinaria y etología animal— confirmaron que estos hábitos no representan ninguna patología. Al contrario, los expertos reconocen ahora estos movimientos como una de las manifestaciones más claras de bienestar, relajación y felicidad absoluta en el entorno. Identificar estas señales te ayudará a comprender mejor el estado emocional de tu compañero alado.
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