Para muchas personas, llegar tarde parece un hábito imposible de romper. Aunque prometen salir antes, adelantar alarmas o prepararse con tiempo, terminan repitiendo el mismo patrón una y otra vez.
Sin embargo, especialistas en comportamiento humano aseguran que la impuntualidad no siempre está relacionada con flojera o falta de interés. En muchos casos existen factores psicológicos, emocionales e incluso de percepción del tiempo que influyen directamente en esta conducta.
Algunas personas tienden a subestimar cuánto tardarán en realizar actividades simples como bañarse, vestirse o trasladarse. Este fenómeno provoca que organicen su rutina pensando que “todavía hay tiempo”, aunque la realidad sea distinta.
¿Por qué algunas personas calculan mal el tiempo?
Expertos explican que ciertas personas tienen dificultades para medir el tiempo real que toma completar tareas diarias. A esto se suma la tendencia a distraerse fácilmente o realizar varias actividades al mismo tiempo antes de salir de casa.
También existe el llamado “optimismo temporal”, una conducta en la que alguien cree que logrará hacer más cosas de las que realmente puede completar en pocos minutos.
¿La impuntualidad puede estar relacionada con ansiedad o estrés?
De acuerdo con especialistas, sí. En algunos casos llegar tarde constantemente puede estar relacionado con ansiedad, estrés o incluso miedo inconsciente a ciertas situaciones sociales, laborales o personales.
Hay personas que retrasan involuntariamente su salida porque sienten presión por reuniones, compromisos importantes o eventos donde serán evaluadas por otros.
Además, vivir bajo altos niveles de estrés puede afectar la organización diaria y provocar olvidos frecuentes o descontrol en horarios.
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