¿Hijas de la luna? La idea de que los cuerpos celestes rigen los ritmos biológicos humanos ha persistido desde las civilizaciones antiguas, alimentada por la inquietante coincidencia de que tanto el ciclo menstrual promedio como el ciclo lunar duran aproximadamente 28 días. Esta similitud temporal dio origen al mito de la sincronización con las fases de la Luna, especialmente con la luna llena y la nueva.
La evidencia clínica frente a la creencia
Las investigaciones médicas contemporáneas — como la realizada por Natural Cycles— que analizan bases de datos masivas de miles de ciclos menstruales descartan una influencia mística o gravitatoria directa sobre la menstruación. Los científicos explican que, si bien la luz ambiental de la Luna pudo tener un impacto mínimo en los patrones de sueño y hormonas de nuestros ancestros antes de la llegada de la luz artificial, hoy en día las fluctuaciones individuales responden a factores internos estrictamente biológicos.
¿Qué provoca las alteraciones del ciclo menstrual?
El estrés, la alimentación, la actividad física y el uso de anticonceptivos son los verdaderos reguladores del periodo. La persistencia de esta creencia se debe a un sesgo de confirmación: las personas recuerdan con mayor facilidad cuando su periodo coincide con una fase lunar llamativa, ignorando los meses en que los ciclos corren de manera totalmente independiente.
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