El uso de audífonos para dormir se ha vuelto una práctica frecuente entre personas que buscan bloquear ruidos externos o relajarse con música, sonidos ambientales o ruido blanco. Sin embargo, especialistas en salud auditiva señalan que mantener estos dispositivos durante toda la noche podría generar efectos negativos tanto en el descanso como en el oído.
De acuerdo con análisis recientes retomados por medios internacionales, el uso prolongado de audífonos intrauditivos puede provocar acumulación de cerumen, irritación en el canal auditivo y aumento de humedad dentro del oído, condiciones que favorecen infecciones o molestias auditivas. Además, la presión constante de los dispositivos mientras la persona duerme puede causar dolor o inflamación.
Otro de los puntos señalados por especialistas es que el cerebro continúa procesando estímulos sonoros durante la noche. Aunque muchas personas utilizan música o sonidos relajantes para dormir, la exposición continua al audio podría alterar las fases profundas del sueño, incluyendo el descanso REM, relacionado con procesos de recuperación física y mental.
También existe preocupación por la exposición prolongada al volumen elevado. Expertos en audiología advierten que escuchar sonidos durante varias horas seguidas podría incrementar el riesgo de desarrollar zumbidos en el oído o fatiga auditiva, especialmente cuando el volumen supera niveles recomendados.
Además del impacto auditivo, dormir con audífonos puede limitar la capacidad de escuchar alarmas, llamadas de emergencia u otros sonidos importantes dentro del hogar.
Entre las recomendaciones para reducir riesgos se encuentran utilizar temporizadores para apagar el audio después de algunos minutos, mantener el volumen moderado, limpiar constantemente los dispositivos y optar por bocinas externas o máquinas de sonido ambiental en lugar de audífonos intrauditivos.