Lavar frutas y verduras antes de consumirlas es una medida básica de higiene alimentaria. Sin embargo, el uso de jabón, detergente o productos destinados a superficies domésticas no está recomendado por autoridades sanitarias, debido al riesgo de que queden residuos químicos en los alimentos.
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La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) indica que no se deben utilizar jabones, detergentes ni productos comerciales diseñados para el lavado de productos frescos, ya que no están aprobados para el consumo y pueden dejar restos en la superficie. La recomendación consiste en enjuagar bajo agua corriente y frotar con las manos o con un cepillo limpio cuando se trate de productos de cáscara firme.
Los detergentes contienen surfactantes, fragancias y otros compuestos que ayudan a eliminar grasa en utensilios y superficies. Estas sustancias no están formuladas para el contacto con alimentos. Estudios publicados en revistas científicas, como Journal of Allergy and Clinical Immunology, han analizado el efecto de ciertos componentes en células intestinales humanas y han observado alteraciones en la barrera epitelial cuando existe exposición directa.
El portal FoodSafety.gov también advierte que algunos químicos pueden ser absorbidos por alimentos frescos, en especial aquellos con superficies porosas. Por su parte, el Centro Nacional de Información sobre Plaguicidas (NPIC) señala que no existe evidencia sólida de que soluciones caseras como vinagre o bicarbonato sean más eficaces que el agua corriente para remover residuos superficiales.
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El procedimiento recomendado incluye lavarse las manos antes de manipular alimentos, enjuagar frutas y verduras bajo agua fría, frotar suavemente y secar con papel o paño limpio. En productos de piel firme puede utilizarse un cepillo exclusivo para alimentos. Evitar el remojo prolongado reduce el riesgo de contaminación cruzada.